Sala de la mujer
Un legado femenino que dio forma al anís y a la cultura popular
La presencia femenina en la historia del anís —desde el siglo XVIII hasta bien entrado el XX— fue mucho más que un acompañamiento estético: fue motor cultural, promocional y social de un producto que marcó una época. Las grandes cupletistas, verdaderos iconos de modernidad, llevaron el nombre del anís a teatros, cafés cantantes y salones de toda España. Desde los ambientes afrancesados que llegaban de París en los felices años veinte, brillaron nombres como Anís “La Goya”, “La Mora” o Matilde Pretel, auténticas embajadoras del género.
El movimiento regionalista, impulsado por figuras como Aníbal González, abrió una corriente estética distinta que dio identidad y carácter a numerosas marcas: La Ruteña, La Zagala, Mercedes, Piedaita o La Flor de Rute, entre otras. A la vez, surgían sellos con fuerte espíritu nacional como Anís La Bandera Española, reflejo de la sensibilidad política y social del momento.
Junto a ellas, el mundo literario y político también dejó huella. Escritores como Anís Pérez Galdós o líderes como Alejandro Lerroux frecuentaban tertulias donde fabricantes y distribuidores ocupaban un lugar destacado. Rute llegó a contar con bancos propios —Juan de Dios Giménez, la banca Padilla, o la banca Villén— que revelan la prosperidad económica que el sector de los destilados generó en la localidad.
La sala se completa con una vitrina de seis expositores dedicados a los envasados especiales elaborados para la Familia Real Española y la Casa Real Belga, auténticas piezas de colección que muestran el prestigio alcanzado por la destilería.
En la antesala, diversas fotografías antiguas permiten recorrer la historia visual del edificio y de sus antiguas dependencias, ofreciendo un emocionante vistazo a cómo ha evolucionado la destilería a lo largo de más de un siglo.