El origen de nuestra esencia

Anís - Pimpinella Ansium

El anís, conocido en Al-Andalus como anisium, es la semilla que da alma a nuestros destilados y que ha acompañado la historia de la gastronomía mediterránea durante más de mil años. Popularmente llamado matalahúva o matalahúga, esta planta anual perteneciente a la familia de las umbelíferas se reconoce por sus flores blancas y sus frutos ovoides, pequeños pero intensos en aroma.

De tallo fino y delicado, el anís prospera en suelos cálidos y esponjosos, creciendo hasta alcanzar unos 60 centímetros de altura. Su presencia se remonta a la antigüedad remota: ya era apreciado en el Egipto faraónico, donde se empleaba como condimento, medicina y perfume natural. Su sabor, ligeramente dulce y balsámico, lo convirtió pronto en un ingrediente indispensable para refrescos, panes y dulces caseros.

La semilla llegó a la península ibérica de la mano de los árabes en el siglo XI. En aquel tiempo se la conocía también como “tornamaridos”, una referencia humorística a su fama como remedio para el mal aliento. Su uso era tan común que Ibn al-Awwam, uno de los grandes geóponos andalusíes, describió varias clases de anís cultivadas en Al-Andalus: el “comino blanco”, la “simiente de hinojo romano” y el “bisbus siriaco”.

Se criaba tanto en huertos como en estado silvestre, y podía prosperar en terrenos de riego o de secano. Además de su función culinaria, se le atribuían propiedades medicinales, entre ellas la capacidad de contrarrestar ciertos venenos.

En Al-Andalus, los granos de anís eran un ingrediente esencial en:

  • Dulces y panes especiados

  • Jarabes y preparados medicinales

  • Farmacia tradicional

  • Licores artesanales

  • Condimentos para platos del día a día

Hoy, más de un milenio después, esta pequeña semilla continúa siendo la base de nuestra esencia y la columna vertebral de la tradición destilera de Rute. De su aroma nace la historia que embotellamos cada día.

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